sábado, 3 de julio de 2010

Somnolencia de los conductores de omnibuses interprovinciales en el Perú: Planteamiento de propuestas

La información indica que los accidentes de tránsito causados por somnolencia o cansancio de los conductores de ómnibus son frecuentes en nuestro país. Un conductor que se duerme durante la conducción no puede realizar maniobras evasivas para evitar colisiones o despistes, siendo el resultado de este tipo de accidentes, gran número de víctimas y la destrucción de infraestructura. En este artículo se discute la información original publicada en Perú hasta la actualidad y plantea propuestas generales para enfrentar el problema.

---
Rey de Castro J, Rosales E. Cansancio y somnolencia durante el desempeño laboral de los conductores interprovinciales: Experiencia peruana y planteamiento de propuestas. Rev Peru Med Exp Salud Publica. 2010; 27(2): 237-42.

Link al artículo

Diagnóstico del síndrome de apnea-hipopnea del sueño antes de sacar o renovar la licencia de conducir

La información publicada indica que hasta un tercio de los accidentes de tránsito son producidos por la somnolencia del conductor. El síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS) es una enfermedad orgánica que causa somnolencia. Puede diagnosticarse por medio de un registro del sueño y controlarse con modalidades terapéuticas distintas y de diferente complejidad según su gravedad, lo que determina el costo final del manejo del SAHS. En los pacientes que emplean disciplinadamente la terapia, los resultados son muy buenos y logran controlar la somnolencia, mejoran la calidad de vida del afectado, protegen su salud y disminuyen ostensiblemente el riesgo de accidentes durante la conducción debido a somnolencia. Ponemos en consideración de las autoridades responsables la aplicación de estas pruebas en choferes con sospecha de SAHS que renuevan licencias de conducir de tipo A-II y A-III.

---
Rey de Castro J, Rosales E. Monitoreo del sueño en conductores de ómnibus y camiones: Factor relevante a considerar para la renovación de la licencia de conducir. Rev Peru Med Exp Salud Publica. 2010; 27(2): 260-66.

Link al artículo

martes, 4 de mayo de 2010

Manejar bajo los efectos del alcohol o manejar sin haber dormido adecuadamente, ¿no es lo mismo?

A través de un Decreto Supremo publicado en el diario oficial El Peruano (DS N° 016-2009-MTC) se modificó el Código de Tránsito endureciendo las sanciones, tanto penales como económicas, para los conductores que cometan infracciones de tránsito especialmente para aquellos que conduzcan en estado de ebriedad, siendo más altas si causan lesiones o muertes a terceros.
El alcohol es clasificado como una droga depresora, teniendo efectos sedativos pero también estimulantes. Estudios en diversos países han mostrado que el consumir alcohol (o etanol) está relacionado con un riesgo aumentado de sufrir un accidente de tránsito (AT) por lo cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo consideró un factor de riesgo muy importante en un informe sobre prevención de AT. Un estudio mostró que el riesgo de sufrir un accidente empieza a aumentar a partir de una Concentración de Alcohol en Sangre (CAS) de 0,04% ó g/dl, que para una persona de aproximadamente 60kg sería equivalente a tomar 355 ml (12 oz) de cerveza si es mujer ó 533 ml (16 oz) si es varón.
El alcohol causa efectos en la capacidad de los conductores y estos han sido estudiados de manera extensa. Se han informado alteraciones en el tiempo de reacción, vigilancia, percepción, funciones visuales, habilidades psicomotoras y cognitivas.
De otro lado, los efectos del alcohol sobre el sueño también han sido estudiados hace décadas, empezando con los experimentos realizados por Kleitman y descritos en su libro "Sleep and Wakefulness" en 1939.

La somnolencia es una necesidad fisiológica básica.
Una definición operacional de la somnolencia es la tendencia de la persona a quedarse dormido, también conocido como la propensión a dormirse o la habilidad de transición desde la vigilia al sueño. La somnolencia está determinada por la calidad del sueño, cantidad del sueño y el ritmo circadiano.
Alteraciones de los horarios de sueño pueden conducir a una privación del sueño total (por ejemplo, estudiar toda la noche) o parcial (sueño nocturno reducido o interrumpido por desórdenes del sueño, condiciones médicas, medicamentos o estilos de vida). La pérdida de sueño es acumulativa, resultando en lo que se denomina déficit o deuda de sueño.
En 1997, Drew Dawson y Kathryn Reid, diseñaron un estudio pionero para comparar si los riesgos de la privación del sueño eran similares a los asociados con la intoxicación por alcohol, mediante la medición del rendimiento psicomotor y cognitivo. Por medio de un análisis de regresión se calculó que luego de 10 horas de vigilia sostenida, cada hora adicional significaba un detrimento del performance equivalente a un aumento de la CAS en 0,004%. Por lo tanto, se observó que después de 17 horas ó 24 horas de vigilia sostenida el performance era equivalente a una CAS de 0,05% ó 0,10% respectivamente.
Williamson y col., realizaron otro estudio comparando los efectos en el rendimiento psicomotor y cognitivo del alcohol y la privación del sueño. Luego de 17 a 19 horas sin dormir el rendimiento era similar, o peor, a una CAS de 0,05%; algo muy similar a los hallazgos de Dawson. Akerstedt y col., documentaron utilizando un modelo matemático, que la somnolencia referida por el conductor podría por sí sola ser un buen predictor de AT, independiente del consumo de alcohol.
Las personas que manejan bajo los efectos del alcohol son condenadas moralmente por la sociedad y además condenadas por medio de sanciones penales debido a la legislación actual, pero ello no sucede con las personas que manejan sin haber dormido adecuadamente. El "no dormir" es erróneamente considerado como un indicador de éxito laboral y/o resistencia a la fatiga.
Estudios a nivel nacional han mostrado que la somnolencia es causa frecuente de AT a pesar que las estadísticas de la Policía Nacional de Perú no lo muestran. La gran limitante es que en la actualidad no existe un instrumento que cuantifique adecuadamente y de manera objetiva el grado de somnolencia de una persona.
Sin embargo hay características en el lugar del accidente que permiten considerar a la somnolencia como la causa del mismo: el accidente ocurre generalmente entre las 00:00-7:00 horas y en horario vespertino entre las 13:00-15:00 horas, el conductor maneja solo, la unidad sale inadvertidamente de la ruta o invade carril contrario, y por último el conductor no deja huellas de haber intentado maniobra evasiva para evitar la colisión.
Basándose en la información existente, todos los actores involucrados en esta área y la sociedad en su conjunto deben tomar conciencia de la importancia que tiene el sueño en los conductores con la finalidad de tomar medidas adecuadas que logren reducir ostensiblemente la racha de accidentes que ocurren en nuestras carreteras.

---
Rosales E, Rey de Castro J. Manejar bajo los efectos del alcohol o manejar sin haber dormido adecuadamente, ¿no es lo mismo?. Revista Médica Herediana 2009;20(3):175-7.

Link al artículo

lunes, 8 de febrero de 2010

Relación entre el sindrome de apneas-hipopneas del sueño y la hipertensión arterial

Objetivo: Evaluar la relación entre el Síndrome de Apneas-Hipopneas del Sueño (SAHS) e hipertensión arterial (HTA). Material y métodos: Estudio en población clínica de 367 pacientes con sospecha de trastornos respiratorios del sueño. Se realizó historia clínica completa y polisomnografía (PSG) o poligrafía respiratoria (PR). Fueron excluidos 85 pacientes. Se implementaron medidas de resumen, análisis de diferencia de medias, relación entre variables y análisis de regresión logística univariada y multivariada. Resultados: Edad 49,6 ± 12,7 [18–90) años, 247 pacientes (84%) varones, Índice de Masa Corporal (IMC) 29,6 ± 4,7 (20,1–47,6) kg/m2. La tasa de HTA en esta población fue 67%. Se realizaron 229 PSGs (78%) y 65 PRs (22%). Los resultados fueron: índice apnea-hipopnea (IAH) 34,8 ± 27,4 (0–125), desaturación máxima (DesatMax) 81,5 ± 9,5 (38–95) % y porcentaje del tiempo total del estudio con SatO2 < 90% (T90) 8,8 ± 15,2 (0–72) %. Diagnósticos principales: 253 (86%) SAHS, 34 (12%) ronquido primario y 7 (2%) sin trastorno respiratorio del sueño. De los pacientes con SAHS, 45 (18%) fueron de grado leve (IAH de 5 a<15), 57 (22%) moderado (IAH de 15 a <30) y 151 (60%) severo (IAH ≥ 30). Realizamos un modelo de regresión logística univariada de algunas variables del SAHS en relación a HTA. Al analizar el IAH se obtuvo OR 1,029 (IC95% 1,017–1,041 p<0,001), con DesatMax OR 1,072 (IC95% 1,037–1,109 p<0,001) y con T90 OR 1,062 (IC95% 1,029–1,095 p<0,001). Al introducir al modelo la edad, género e IMC el OR ajustado del IAH fue 1,205 (IC95% 1,064 – 1,363 p=0,003), DesatMax 1,693 (IC95% 1,208 – 2,374 p=0,002) y T90 1,517 (IC95% 1,163 – 1,979 p=0,002). Conclusiones: El SAHS esta asociado a la hipertensión arterial Independientemente de la edad, género e IMC. Se requiere realizar estudios con mayor tamaño muestral para evaluar el efecto de otras variables en esta asociación.
---
Rey de Castro J, Rosales E, Ferreyra J. Relación entre la severidad del sindrome de apneas-hipopneas del sueño y la hipertensión arterial. Análisis en una población clínica. Revista Médica Herediana 2009;20(3):123-32.

Link al artículo en PDF

sábado, 28 de noviembre de 2009

Abnormal sleep may increase nurse errors

U.S. researchers say they found nurses who worked in hospital intensive care units may get less regular sleep than other nurses and may commit more errors.
Researchers at Baylor College of Medicine in Houston assessed the overall sleep quality and vigilance among intensive care unit nurses at the beginning and end of their shift. They compared their findings with similar measurements in floor nurses.
The intensive care nurses and the floor nurses completed the Pittsburgh Sleep Quality Index Questionnaire and were assessed for vigilance at the beginning and end of a 12-hour shift.
The study found the errors at either end of the shift were different only for the nurses who worked in the intensive care unit group, but not on the hospital floors.
The researchers speculated the abnormal sleep and fall in vigilance demonstrated among intensive care unit nurses may have implications for patient safety.
The findings were presented in San Diego at the annual meeting of the American College of Chest Physicians.
(United Press International. November 5th, 2009)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Sleep Deprivation Can Slow Reaction Time

Sleep deprivation can have an enormous impact on your health and happiness. Apparently, it can also affect your ability to make split-second decisions, according to a recent study in the journal SLEEP. Researchers at the University of Texas at Austin split 49 West Point cadets into two groups, 21 of whom were deprived of sleep and 28 of whom were well-rested, and tested them on tasks that require quick decisions. According to the study, participants in each group performed the tasks twice, separated by a 24-hour period. Cadets who were sleep-deprived between testing periods saw their accuracy decline by 2.4 percent, and cadets who were well-rested between testing periods improved by 4.3 percent. W. Todd Maddox, one of the researchers, told HealthDay that the type of thinking tested in this study is "critical in situations when soldiers need to make split-second decisions based about whether a potential target is an enemy soldier, a civilian or one of their own." While people vary in their need for sleep, experts agree that for most adults the amount needed to feel one's best is somewhere between seven and nine hours per night.
(National Sleep Foundation. November 23rd, 2009)


Abstract - Sleep Journal

viernes, 13 de noviembre de 2009

Work-Hour Limits for Residents — But What About Attendings?

Overnight work by attending physicians with <6 hours of sleep was associated with risk for next-day operative complications.


To limit medical errors, the Institute of Medicine released, and subsequently modified, work-hour recommendations for residents. However, little attention has been paid to work hours of attending physicians who supervise residents.

Researchers conducted a matched retrospective study of obstetrical and surgical procedures at a U.S. urban tertiary care academic center. Procedures were identified as postnighttime procedures if they were performed by attending physicians who had performed additional procedures during the preceding night (midnight–6 AM). A total of 919 surgical and 957 obstetrical postnighttime procedures were matched with 3552 and 3945 control procedures (performed by the same physicians, but not after overnight work), respectively. Complications (e.g., surgical site infections, bleeding, wound failures, organ/visceral injuries) occurred in 101 postnighttime procedures (5.4%) and in 365 control procedures (4.9%). For surgical procedures, when surgeons had limited opportunity for sleep (<6 hours) before postnighttime procedures, complications occurred at a significantly higher rate than when sleep opportunity exceeded 6 hours (8.5% vs. 3.1%).

Comment: These data suggest that sleep deprivation puts patients at risk, regardless of their physicians' level of training. Whether these study results extend to other specialties and nonteaching settings is unclear. Academic institutions have struggled to comply with the work-hour limits for residents, and putting restrictions on schedules of attending physicians would be even more difficult to monitor and enforce. Therefore, we should take action ourselves. Academic centers should press faculty to avoid scheduling elective procedures following overnight call; raising awareness about the effects of sleep deprivation, promoting teamwork, and considering use of surgical nocturnists to cover nighttime on-call responsibilities also would be helpful.

— Neil H. Winawer, MD, FHM (Hospital Medicine - Journal Watch)

Artículo original - JAMA